Sociedad de profesionales, ¿sí o no?

Hace poco realicé una pequeña comparativa sobre las ventajas que tendría para un despacho de abogados crear una sociedad limitada en vez de ejercer como profesionales independientes, autónomos, cada uno de sus componentes.

Esto que hace unos años habría considerado como aconsejable, sobre todo a partir de ciertos niveles de facturación/ingresos, ha pasado a ser, cuando menos, muy cuestionable desde la aparición de la Ley de Sociedades Profesionales (Ley 2/2007 de 15 de marzo).


El 16 de junio de 2007 entró en vigor dicha Ley, cuya aplicación es obligatoria si se pretende realizar una actividad profesional a través de una sociedad, con independencia del tipo de sociedad de que se trate y además obligaba a las sociedades ya constituidas por profesionales a adaptarse y cumplir la nueva ley.

Peculiaridades de una sociedad profesional:

Quienes vayan a constituir una sociedad profesional  
Deberá solicitarse por el colegiado un certificado al Colegio profesional en el que constarán sus datos y su habilitación actual.  

El Objeto social  
La sociedad profesional sólo y exclusivamente puede tener como objeto social el ejercicio de la profesión de que se trate.  Lo que si cabe es que una sociedad sea multiprofesional, es decir que desarrolle varias disciplinas profesionales.  

Características de la sociedad profesional  
La sociedad sólo podrá ejercer su actividad profesional a través de profesionales colegiados, sean socios o no. Es decir tanto socios profesionales como, en su caso, los profesionales contratados (no socios), todos deben de estar colegiados.  

La responsabilidad  
Es de la sociedad, pero también del profesional que actúa. Es decir, de las deudas que se deriven de las actividades profesionales propiamente dichas, responden solidariamente la sociedad y los socios profesionales

Si uno de los socios profesionales incurre en causa de inhabilitación, la sociedad incurre también, y en el caso de que no se subsane la situación en un plazo de 3 meses, se produce la disolución legal de la sociedad.

Intransmisibilidad de la condición de socio profesional.
La sociedad profesional es una sociedad cerrada. No obstante podrá permitirse mediante el consentimiento de todos los socios profesionales. O por venir pactado en el contrato social que la  transmisión de la condición de socio se acuerde por mayoría de los socios profesionales. Art.12.  

Posibilidad de separación.
El socio profesional podrá separarse de la sociedad, algo que no es posible en las sociedades mercantiles no profesionales (en las que solo cabe ofrecer la venta de acciones o participaciones). Art. 13.  

Retribución de socios
El socio-trabajador debe emitir facturas a la SLP por su actividad profesional con la preceptiva repercusión del IVA (normalmente al tipo general). Ello conllevará además otras obligaciones formales para el socio- trabajador tales como: alta en el censo de empresarios, llevanza de libros registros de facturas, inversiones además de la presentación en Hacienda de sus declaraciones tributarias periódicas.

Vistos los principales condicionantes y requisitos, aquí resumidos, si se cumplen todos, aún así, el tema de la retribución de los socios es, en mi opinión, el aspecto que hace “no ideal” crear éste tipo de sociedad para ciertos grupos de profesionales (facturación moderada, ámbito local).

La forma de retribución de los socios complica la gestión del negocio y encarece la gestión administrativa y contable del mismo.

Con la sociedad profesional, un trabajo a un cliente tendrá un factura de la sociedad y otra u otras facturas del profesional o profesionales hacia la sociedad. Por tanto, también, dos o más contabilidades (libros registro…), más declaraciones trimestrales, legalización de libros, cuentas anuales…..¡por el mismo trabajo o acitividad!.

Al final se trata de que los profesionales tributen por IRPF y que no se “escapen sus retribuciones” vía Impuesto de sociedades…entonces ¿para qué la sociedad profesional?.