¿Qué gastos puede deducirse un autónomo?

Esta es una cuestión que se plantean habitualmente muchos autónomos en toda España. ¿Qué gastos me puedo deducir? en mi actividad. Por ejemplo, comidas, luz, teléfono, internet en el caso de utilizar una habitación de su vivienda como despacho.

Supongamos un autónomo o profesional que está dentro del régimen de estimación directa para calcular sus rendimientos económicos (IRPF) y del régimen general a efectos de IVA.

I. En relación con el Impuesto sobre el Valor Añadido:

La ley 37/1992 de IVA en su art. 95, pone el punto de mira en la afección, “directa y EXCLUSIVA”, de los bienes o servicios por cuyas cuotas queramos deducirnos y además excluye de forma expresa “los bienes destinados a ser utilizados en la satisfacción de necesidades personales o particulares” y los que “se utilicen simultáneamente” para actividades profesionales y para necesidades privadas.

No obstante, el número tres del mismo artículo señala: que “las cuotas soportadas por la adquisición, importación, arrendamiento o cesión de uso por otro título de los BIENES DE INVERSIÓN que se empleen en todo o en parte en el desarrollo de la actividad empresarial o profesional podrán deducirse” de forma parcial y de acuerdo a determinadas reglas (normalmente se acepta en el caso de los vehículos, turismos, el 50%).

Además el número cuatro: “lo dispuesto en el apartado anterior será también de aplicación a las cuotas soportadas o satisfechas por la adquisición o importación de los siguientes bienes y servicios directamente relacionados con los bienes a que se refiere dicho apartado:
  1. Accesorios y piezas de recambio para los mencionados bienes.
  2. Combustibles, carburantes, lubrificantes y productos energéticos necesarios para su funcionamiento.
  3. Servicios de aparcamiento y utilización de vías de peaje.
  4. Rehabilitación, renovación y reparación de los mismos.”

Es decir, por agua, luz, internet...etc, (suministros de la vivienda...y del despacho), no cabe deducción por IVA. No se afectan directa y exclusivamente a la actividad y no constituyen bienes de inversión.

Respecto de las comidas, el art. 96, deja claro que “no podrán ser objeto de deducción las cuotas soportadas.....salvo que el importe de los mismos tuviera la consideración de gasto fiscalmente deducible a efectos del IRPF o del IS”. Conviene no olvidar los requisitos “formales” para poder deducirse IVA: estar en posesión de la factura original y figurar en la misma como destinatario de los bienes o servicios por los que pretendamos deducirnos la cuota” (RD 1619/2012, art. 6-7. Obligaciones de facturación).

II. En relación con el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas:

La ley 35/2006 de IRPF, señala que el rendimiento de las actividades económicas se determinará según las nomas del Impuesto de Sociedades, sin perjuicio de ciertas normas contenidas en el art. 30 para la estimación directa (caso que afecta a autónomos).

Así, respecto a los gastos de comidas, en atención al principio de correlación de ingresos y gastos, los gastos correspondientes a comidas habidas durante el ejercicio de su actividad se considerarán fiscalmente deducibles cuando vengan exigidos por el desarrollo de la misma (cumpliendo el resto de exigencias formales antes mencionadas).

Una prudencia básica es no intentar deducir gastos excesivos, no habituales o desmesurados. Por ejemplo, es bueno tomar como base lo que el propio reglamento del IRPF establece como cuantías máximas exentas de gravamen a la hora de fijar las dietas por manutención y desplazamientos laborales.

Respecto de la deducibilidad de los gastos relacionados con los suministros de su “despacho”, en su vivienda. El artículo 22 del Reglamento del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas, aprobado por el Real Decreto 439/2007, nos aclara qué podremos deducirnos como “gasto”.

El IRPF permite “afectar” a nuestra actividad “parte” de nuestra vivienda, siempre que dicha parte sea aprovechable separada e independientemente del resto de la casa. Así, nos podremos deducir por los gastos derivados la “titularidad” de la vivienda: IBI, gastos de comunidad, amortización, tasa de basuras y saneamientos, entidades urbanísticas….En la proporción correspondiente a esa “parte” que dedicamos a despacho. Respecto al resto de gastos (suministros de agua, luz, teléfono, ADSL…) como no se destinan “exclusivamente a nuestra actividad” no serán deducibles.

En cualquier caso, estamos en manos de la Administración Tributaria, será ésta la que determine en última instancia dichos gastos, su necesidad y los documentos probatorios aportados.

Salvo mejor opinión.